La tecnología rinde cuando se aplica bien. Las buenas prácticas agrícolas permiten maximizar la eficacia de cada producto y, al mismo tiempo, minimizar el impacto sobre el ambiente y las personas.
Tres pilares
- Calidad de aplicación: pastillas, presión y volumen adecuados para una cobertura uniforme.
- Condiciones ambientales: respetar temperatura, humedad y viento para reducir deriva.
- Manejo responsable de envases: triple lavado y disposición según la normativa vigente.
El futuro del agro se construye acercando tecnologías confiables, eficientes y sustentables.
Producir más cuidando el suelo, el agua y la biodiversidad no es una opción: es la forma de sostener la producción en el tiempo.